domingo, 18 de marzo de 2012

Años después

He vuelto. Estoy algo maltrecha, carcomida por la sal de un tiempo de aguas turbias. Voy buscando la luz, la orilla. Una pequeña playa donde descansar al sol antes de volver a sumergirme en busca del tesoro.

lunes, 17 de diciembre de 2007

En cualquier momento

Martes 13. Quedar varada en un martes 13 creyendo volver día siguiente, o al otro.
Hoy es lunes 17, pero ya de otro mes, y no pude subir alguna que otra foto, escribí poco y nada y otro tanto leí. Ya vuelvo, ya está, pensaba. Ya muevo mi estructura. Mi andamio de librosmúsicaobjetoscomputadora, como un miriñaque, o una armadura.
Pero no. Sigo, seguimos, en el albergue transitorio. Una desconexión a veces disfrutada. Hay más calma o más tiempo o tal vez solamente menos enchufe. Hay un estado de transitoriedad novedoso pero que ya empieza a hacerse un poco largo.
Extraño mi armadura. Mi barco, mis cofres y mi parche en el ojo.
Ya vuelvo, ya vuelvo.
Ya vuelvo a mí, en cualquier momento.

martes, 13 de noviembre de 2007

Cuidado gato!


Vuelve pronto gato, que los tesoros están en peligro.
Menos mal que está Cima-guardián.
En cualquier momento desembarco
again.
Extraño.

viernes, 2 de noviembre de 2007

viernes, 26 de octubre de 2007

domingo, 21 de octubre de 2007

Viento del sur


El sur, como solemos llamar a la patagonia, es un lugar querido al que siempre me dan ganas de volver, y al que siempre que pude volví. La primera vez que fui tenía seis años y entonces parte del viaje acampábamos y otras veces parábamos en hosterías. El gusto del pan casero las mermeladas y las truchas, la sensación de aventura, el paisaje, la claridad del aire, y sobre todo el olor indefinible que traía el viento se quedaron conmigo para siempre. Si la inmensidad pudiera olerse, diría que había olor a inmensidad. A veces aparece algo así por acá. Una luz, algo en el aire que no puedo explicar, un olor casi imperceptible pero grandioso, no sé, es “olor a sur” y enseguida me lleva a los recuerdos y a las ganas de estar ahí.
La última vez que fui, hace cuatro años, estuvimos en El Bolsón y nos alojamos en “La posada de Odile”. Odile es una artista francesa que vive allí hace ya muchos años y que pinta sobre seda. En las veinte o más hectáreas donde tiene su posada hay campos de lavandas, una arboleda maravillosa y un arroyo, o más bien un leve desvío del río que está ahí nomás para ir a bañarse cuando uno quiera. Un pequeño paraíso.
Tanta suerte tuvimos que nos tocó habitar un departamento, cuyas puertas estaban ilustradas por Odile, por Antonio Pujía y por el hijo de Pujía. Un placer, y para mí, un lujo. Las imágenes son fotos de fotos, de ahí la desprolijidad que sabrán perdonar.





Esta es la cocina de Odile donde pone a secar sus flores y sus hierbas con las que destila escencias que perfuman, y alivian cualquier mal.

Las Gaviotas es un pueblito que queda al lado del Bolsón. Allí hay una feria donde se exponen por ejemplo exquisitas artesanías en vidrio, madera, metal y cerámica, como los objetos que hace Gloria en su taller-café Glo, donde además hay funciones de títeres para los chicos, y se puede ver el cerro Piltriquitrón, como también se ve desde la posada de Odile, y en realidad desde cualquier lugar por donde uno vaya.
El cuadro que está a contraluz en la ventana de Gloria es una obra de Odile.


jueves, 18 de octubre de 2007

Desde estas hermosas playas... Postal 1

Mar del Plata, como todas las ciudades, está llena de tesoros ocultos y otros no tanto. Fotógrafos, pintores, escritores, bailarines, corégrafos, diseñadores, músicos, orfebres, actores, etc.(hablo en general e incluyo hombres y mujeres) . Por suerte conozco a algunos, y con su permiso voy a ir presentándolos. Mailena Martínez es, además de una amiga, una poeta que ya hace muchos años que vive en Mar del Plata. Ella llamó Calendoscopio a esta serie de poemas.




Calendoscopio


Mayo

Vino la lluvia
colgada de los días de mayo
como pidiendo quedarse

vieja hechicera
te convenció de su encanto

empaparse es malo a cierta edad
murmuran cerca
tus brazos desprendidos

diluvios y fotos se confunden
40º te hablan
en su idioma de fuego
amor y lluvia dicen
tan semejantes








Julio

los días me desarman
helados, persistentes
quiero rehacerme
y me equivoco
soy un rompecabezas desaliñado
Sobran piezas














Septiembre

mi noche anda entre las voces
descalza
viaja para adentro
sin abrigo

esas caras
no ven la sangre
en la piel de este septiembre
absurdo septiembre
sin violetas
ni milagros

mi noche espera
con ojos muy abiertos
a que llegue la mañana
y le ponga con cuidado los zapatos









Diciembre

anda corriendo la noche
a cielo libre
en diciembre
algo impreciso entre bordes muy perfectos
me nombra
dueña de todas las palabras
menos una















Enero


hay violencia en este mundo suspendido
incendio
inflexible reclamo de chicharras
el aire está temblando
encadenado


esperar la lluvia
el viento sur
como insistir en la revolución
que cambiará el mundo

lunes, 15 de octubre de 2007

La patria cocinera

Dos de mis amigas, Ana y Fabiana, viven en lugares opuestos. Yo jocosamente las llamo la capitalissta y la comunissta. Cada una tiene un hijo, y los dos son hermosos. Fabiana lo tiene a David y Ana a Sarah, que estudia violonchelo en La Habana y yo sé que va a dar que hablar. Las dos vienen de visita a la Argentina más o menos para la misma época. Ellas no se conocen entre sí; y yo las espero, las quiero, las escucho y les preparo mate.
Fabiana vive en un pueblo del sur de Estados Unidos donde hay muchos inmigrantes. En un intento de juntar fondos para reparar unos juegos del colegio de sus hijos, las madres extranjeras se unieron y recopilaron sus recetas de cocina más tradicionales, a las que les unieron textos con recuerdos de infancia y pinturas hechas por los chicos. La edición fue limitada (sólo 100 ejemplares), porque hubo un asuntito de marquesinas y exigencias sobre los derechos de comercialización por parte de las locales, y entonces el resto del mundo se calentó y se acabó la historia.
Fabiana tenía la errónea idea de darle este libro a su suegra, mujer a la que le escuché maldecir en varios idiomas. -Ni loca-, le dije yo mientras lo abrazaba y la miraba fijo como diciéndole a ver cómo te las arreglás ahora para sacármelo. Ella no lo va saber apreciar.
Mi amiga me miró aterrorizada, y dijo -Pero..., tenés razón. Quedátelo vos. Y así fue como un poco apropiadodeprepo, o mejor dicho desviado de la ruta hacia el olvido, me hice poseedora de este libro, que es para mi uno de mis tesoros más preciados. El enooorme plato de ñoquis gris, es lo que pintó David.








México Venezuela y Argentina





Bolivia y Argentina





México y Corea





martes, 9 de octubre de 2007

Silencio II o Morosos Incobrables

“Primero invento pobres y enfermos, después regalo el hospital”, decía M.Elena Walsh, si mal no recuerdo, en su canción Juguemos en el mundo, para mí tan vigente como Cambalache. Yo acoto, “ en vez de dar, no niegues”.

Hace unos días miraba de reojo y empezado, un documental en el canal “Encuentro” titulado “Mujeres”. Sánchez Iriondo es el apellido de la mujer que hablaba junto a un grupo de otras tantas. No sé porqué no recuerdo bien el nombre. Elena, tal vez. Podría haber sido una señora paqueta más, expiando culpas cristianas con gente de bajos recursos, como quien acomoda la salita de estar del más allá. Pero lo que escuchaba, me hizo dejar lo que estaba haciendo para prestar atención a lo que ella decía a otras mujeres, de costumbres menos refinadas y vidas un tanto más ásperas.
Había que verla y escucharla en acción. Organizaba el trabajo comunitario y explicaba, con la simpleza de la sabiduría, porqué era importante que no le pegaran a los chicos.
(Obvio, pensaríamos muchos), bueno, no tan obvio. En rueda de mate y sin dejar de ser ella, les preguntaba qué hacían con sus hijos, cuando por equis causa perdían la paciencia. Todas, y muertas de risa, reconocían el golpe. “Ustedes son muy jetonas, muy mano larga”, les decía esta cordobesa, y después graficaba con una ternura infinita las consecuencias de los golpes repetidos en esas cabecitas minúsculas. Las mujeres dejaban de a poco de reír. Explicaba cómo los médicos se daban cuenta enseguida de que un niño era golpeado, maltratado. Desde la reacción temerosa e instintiva de los chicos que retrocedían ante el menor acercamiento, hasta las pruebas más contundentes. Algunas bajaban la cabeza. Pasaba después a hablar de los abusos a los que a su vez esas madres eran sometidas, y lejos de posicionarlas como víctimas, las erigía en responsables de sí mismas. Teatralizaban por ejemplo una denuncia en la comisaría. “Una exposición, no. Le dicen al que las atiende que lo que quieren hacer es una de-nun-cia” y la palabra denuncia sonaba a coro superpuesta a la de ella. Las mujeres volvían a reírse, y se ponían firmes en la representación de su reclamo, como quien da la lección en el frente. En este caso, de dignidad y autorespeto.
De pronto habló del silencio. Lo nombró, ya en entrevista con el que iba a filmarla, y habló de ese silencio que a mi me desespera. Del de esos críos rotos a golpes que devienen, con suerte, en hombres y mujeres que ya no pueden hablar. Por miedo, por costumbre o por ignorancia. Yo me iba acurrucando, queriendo y no queriendo oir, y espantando recuerdos de hospital, de las pasantías por hospitales de niños, del practicantado en el hospitalito de Florencio Varela, donde no sé si aprendí medicina pero asistí a mundos y realidades que me transformaron como a esta otra mujer.
Pero lo que volvió a mi con mucha fuerza fue la mañana en que entendí realmente la atroz dimensión del silencio. El hombre estaba frente a mi, en un consultorio de hospital público marplatense, y yo le hacía preguntas muy sencillas. Le pedía datos, cosas simples, elementales. Empezó balbuceando. El había llegado hasta allí, que no era poca cosa, con el dolor de una pierna que no lo dejaba vivir, y todo lo que quería era que le solucionáramos el problema. No que le creáramos otro, y mis preguntas eran su desesperación. Yo esperaba respuestas que él no podía darme, y me miraba con esos ojos como túneles, y fue callando sus intentos torpes por hacerse entender hasta no decir más nada. No había más palabras que esperar, y su silencio sigue siendo mi desesperación. La señora de “Encuentro” relataba las consecuencias de la desnutrición sobre el desarrollo cerebral, y en su discurso también decía desesperación. Lo que Bordelois dice como lingüista esta mujer lo dice desde el llano, y las dos dicen lo mismo y yo lo entiendo.
Por eso detesto las dádivas y el asistencialismo, que no fue lo que vi en esa señora.
“Que nunca les falten los inundados” dije una vez mientras miraba al caradura de turno hundiendo las botas hasta los tobillos para la foto. Y creo que la perversidad del juego político consiste entre otras cosas en sostener la necesidad, no en solucionarla. En prometer lo que no les conviene cumplir.
Qué es el poder sino la posibilidad de , el poder hacer ? Está claro que el poder cumple con su deber. Siempre está en deuda. En deuda con una sociedad cada vez más privada de lo que legítimamente le corresponde, embrutecida violenta y violentada.
La nota terminó con la mujer caminando con un chiquito a upa y agradeciendo todo lo que recibía de esa comunidad. Son mi vida, dijo. Envidiable.
Será que se acercan las elecciones, y me pongo rabiosa, perdón.

martes, 2 de octubre de 2007

Socorro, donde dice escuchemos, no se oira absolutamente nada.

Bueno creo que hice lío para variar, pero si llegan a Yo Yo Ma, no importa.
http://www.youtube.com/watch?v=n4vpqjQ8Cuo

Escuchemos

http://www.youtube.com/watch?v=n4vpqjQ8Cuo

Gracias Mailena!!!

domingo, 30 de septiembre de 2007

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Los sonidos del silencio

“Es una guerra entre el ruido y nada”, dice Kevin Johansen en el inicio de su disco City Zen. ¿ Llamará Kevin “nada” al silencio? No lo creo. Entonces pienso y entrelazo cosas que estuve leyendo, y sensaciones que vengo teniendo desde hace mucho tiempo. Sensaciones-desazones y hallazgos-tesoros en los libros.
Si no entendí mal, Ivonne Bordelois en su libro “La palabra amenazada”, (machacaré con ella y con Marías porque cuando me enamoro….), habla del silencio como principio creador de la palabra; y de la palabra como clave de conocimiento, placer y conciencia crítica. Recuerda que en el Génesis las palabras anteceden a las cosas (..”Hágase la luz, y la luz se hizo”), y por otro lado reproduce un diálogo entre Victoria Ocampo y Borges en el que se llega a la conclusión de que la palabra nace de la necesidad de nombrar.
La palabra se inventa, surge del silencio que, contrario a la “nada” no puede aparearse con ese “algo” que necesita ser definido, nombrado, dicho.
Copio textualmente parte del diálogo de Borges: “…Creo que los idiomas corresponden a las necesidades de quienes los hablan, y si a un idioma le falta una palabra es porque le falta un concepto, o mejor dicho un sentimiento”.
Hasta aquí se habla de un silencio creador y creativo, como el ocio. Un silencio inicial.
Otro silencio es el que se guarda. El de callar. Y para guardar silencio hay que tener palabras, y para tener silencio hay que guardar las palabras. (Supongo que la frase primitiva sería “guardarse a silencio”, no?) Otro silencio doloroso es el silencio vacío del no poder decir, ya no porque se nos manda a callar sino porque no se tienen palabras.
“Callar, callar, la gran aspiración que nadie cumple ni aún después de muerto, y sin embargo se nos aconseja y se nos insta a ello en los momentos más graves: ´calla, calla y no digas nada, ni siquiera para salvarte. Guarda la lengua, escóndela, trágala aunque te ahogue, como si te la hubiera comido el gato. Calla y entonces sálvate´”. (Javier Marías “Tu rostro mañana” 1 Fiebre y Lanza).
También está el silencio roto, el ocupado, desplazado y agredido por el aturdimiento, vuelve diciendo Ivonne. …”la cultura contemporánea destruye el silencio, que es la condición primera y fundamental de la palabra genuina…” “…lo vociferante de nuestras ciudades, los decibeles que aturden y ensordecen desafiando e impidiendo toda forma de comunicación, son modos patentes de una violencia que obstruye la conciencia, sobre todo del que se alimenta del diálogo nacido en el silencio”.
Con respecto a lo que llamo el silencio doloroso y peligroso, dice lapidaria: “ esta sociedad está generando multitudes de semihombres que al no saber expresarse no saben pensar, defenderse, trabajar, comer, consumir , y remata sin piedad, seguramente no saben votar” Fuerte, no? y como todo, discutible. Pienso entonces en la perversidad de los políticos que hablan a los gritos de “los que no tienen voz”, pero no por no ser escuchados como pretenden hacernos creer, sino porque realmente han sido privados de su posibilidad de expresión, entre ellas, del lenguaje. Pienso por su puesto también en los silenciados que siempre se harán escuchar, tarde o temprano.
Bordelois no pide lenguaje castizo ni mucho menos. Habla de la indetenible fiesta inconciente que es el idioma colectivo a cuya vanguardia se encuentran los adolescentes y los niños. Critica la “estrechez de la franja verbal de los diarios y la T.V”. dice que la conversación, cuando es verdadera es poesía mutua, que la cultura masificante entorpece el acceso a los estratos más profundos del lenguaje, transmite prejuicios, empobrece el vocabulario, y por lo tanto destruye el silencio como condición primera de la palabra genuina que viene de lo necesario y lo íntimo. Y que ”la destrucción de la intimidad y la vida interior del adolescente es condición para su adiestramiento como títere del mercado y cliente fiel de la farándula”.
Plin.
Me callo.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Delirio matutino sobre el destino chino

Gato o conejo? Ya empezamos con la duda existencial. A mi los gatos me gustan y los conejos me caen simpáticos, pero no-son-lo-mismo. Muchos piensan que la gata es para la vida loca y la coneja para casarse. Ahora bien, teniendo en cuenta la asiduidad reproductiva de la coneja, no sé quién la pasa mejor. Má pero... se ve que la coneja es calladita y no sale de noche como esa otra escandalosa. Además es fundamentalmente reconocida como madrre y ya todos sabemos que el fin justifica los medios. (Ni hablar de la ventaja que le sacó a la huevona de la gallina, que por no cuidar la imágen quedó catalogada para el media estrella y ya no hay disfraz de Lita de Lázari que la salve). Pero ojo, que hubo quien supo captar la sensualidad de la ayudante del mago (que encima cobra como varieté!), y pudo ver en ella algo más que un pompón inmaculado saltando de la mano de Bugs Bunny. Esosojosrojossonsospechosos dijo el hombre, y ahí nomás, fundó Play Boy.
En fin, orejudas y campestres o inmortalizadas por los egipcios, estas criaturas se pueden asociar con muchas cosas. ¡Pero no con el agua! Ya si gato o conejo, buéh. Pero un gato mojado saludando pescaditos es patético! Es el extremo de la domesticación! Si ya son limpitos ellos...
y un conejo bañándose en el río o en un lago..¿dónde se vió? ¡A los gatos no les gusta el agua chainises! Les gusta el fueguito y que no los molesten.
Según la leyenda, parece que el gato al final nunca llegó a saludar a Buda. El Pato-vica de la entrada le dijo: -Disculpame flaco pero ya están los doce. No podés pasar.-
-¿Cómo doce?, si yo conté once!- -Son doce flaco, el ratoncito venía arriba del Búfalo y saltó primero- Esto ya lo viví, pensó el gato, y se fue a ahogar sus penas mientras mascullaba, Jerry y la ratísima madre que te tiró...

martes, 25 de septiembre de 2007

Los Porqués, o Tesoros en el cielo

Cielo no es mi verdadero nombre.Me llamo Cecilia, que suena parecido y en mi imaginación siempre fue un nombre de color azul.Fernanda en cambio, mi segundo nombre, es amarillo.
Cielo me pusieron mis compañeras del grupo de autobiografía que hice con Diana Laurencich.("Que lo guot?") dije cuando me lo propuso, y ya ven, me gané el cielo.
Acepté el nombre o sobrenombre como un regalo precioso; un halago. (Me recordó además a un juego de palabras y nombres en un cuento inconcluso que escribí hace mucho tiempo).
Una vez liberada de la vanidad del cielo diáfano , decidí quedarme con él porque es absoluta y paradójicamente, universal y humano. Quién no tiene sus brumas y sus tempestades, sus pájaros y su oscuridad, su fuego y su frío lunar.
Gloria y refugio de los muertos, Cielo, un nombre cariñoso que contiene la ira fulgurante de un rayo, no es para dejar pasar.



Con respecto al Tesoro Pirata mi honestidad me impide no contar la verdad.
No tenía la menor idea de qué nombre ponerle a este blog. (No tenía la menor idea de qué iba a poner en este blog), pero ahí estaba, creándolo y mirando la pantalla no digo aterrorizada pero....
Miré a mi alrrededor. Como tengo dos hijas lo suficientemente chicas y desordenadas como para estar presentes siempre y en cualquier lugar de la casa,(nótese la elegancia para describir lo que en el ámbito doméstico digo de otro modo y no justamente en voz baja), decía, desplacé la mirada y ví: a un lado una muñeca de trapo bastante sobada y al otro un disquito que decía "El Tesoro del Pirata". Listo. Mapas y tesoros estaban el el aire. Gracias chicas.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Poema que escribí hace ya un tiempo.

Hornallas


Aquí dentro
a veces
dan ganas de gritar.
La tarde
lastima con su látigo de sombras
y yo grito
doy directivas
acuso
digo y hago
y envejezco
arrugada de enojos cotidianos
y pienso
porqué no tomar la calle
y salir
para seguir gritando con todo el aire
para mi
con toda mi voz como una capa
que me cubra
del frío
de quedarme tan sola.
Y me doy vuelta
y vuelvo a las hornallas
como un gato cansino
como una vieja sabia
que mira de reojo
y pasa,
murmurando maldiciones.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Poemita encontrado

La luna

Por Jaime Sabines

La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir
Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas

Pequeña pesadilla

http://www.youtube.com/watch?v=_NgO2-em7jY
bueno, no sé si es manera de empezar un blog, o un día o una primavera, pero es lo que ha hecho, en parte, una de mis sobrinas que estudia cine.
Cada una con su experimento. Yo me asomo aquí casi con vergüenza y sin tener la menor idea de cómo se maneja esta historia. Salutti